El término
dislexia es controvertido, no contando en la actualidad con una
definición universalmente aceptada, aunque sí hay cierto
consenso, por parte de la comunidad científica que se ocupa del
tema, en considerar la dislexia como un trastorno específico y
persistente del lenguaje escrito, caracterizado principalmente
por dificultades en la exactitud y automatización lectora y
escritora. De ahí que muchas veces se utilice la etiqueta
conjunta dislexia-disortografía. Se puede manifestar en
distintos grados, ocasionando una incapacidad total o parcial
para leer y escribir a lo largo de la vida.
Es una
dificultad congénita, hereditaria, con una base neurológica y
que a menudo, forma parte de un problema de lenguaje más
profundo. No puede ser explicada por deficiencias visuales o
auditivas, por trastornos emocionales o conductuales, por
retraso mental, ni por situaciones educativas ”anormales” (como
ausencias prolongadas o repetidas a las clases, metodología de
enseñanza inapropiada, cambios frecuentes de profesores o
centros…).
Además de las dificultades señaladas en el lenguaje escrito,
pueden verse afectados otros aspectos, tales como: dificultades
para seguir instrucciones, confusión con el vocabulario que
tiene que ver con la orientación espacial y temporal,
dificultades asociadas a la discalculia (dificultad para
realizar operaciones matemáticas) y, en general, lentitud en el
procesamiento de la información.
Como
efectos secundarios, el niño/a puede manifestar otros problemas
como la falta de confianza, baja autoestima, ansiedad,
depresión, frustración, trastornos del sueño, trastornos de la
alimentación, enuresis, etc.(1)
(1) Outón, P. (2009).
Dislexia. Una visión interdisciplinar. Barcelona: Lebón.
CARACTERÍSTICAS
Y SÍNTOMAS
No todos los disléxicos y disléxicas presentan las mismas
características ni en la misma intensidad pero las siguientes se
pueden considerar representativas.
En Educación
Infantil
En esta edad se pueden encontrar señales de alerta que nos deben
poner atentos para el futuro, ya que no es hasta que el niño
empieza a leer cuando de verdad se pone de manifiesto la
dislexia. Estas señales de alerta pueden ser:
•
Alternancia de días "buenos" y "malos" en el trabajo escolar sin
razón aparente.
• Confusión
al nombrar los colores.
•
Dificultad para aprender las rimas típicas de preescolar.
•
Dificultad para recordar secuencias (días de la semana, dedos de
la mano,...).
• Ansiedad
con algunos trabajos sin razón aparente.
En Educación
Primaria
Cuando comienza el proceso de iniciación a la lectura
manifiestan en ésta un atraso considerable con respecto al resto
de la clase, alteran, omiten o substituyen las palabras o
letras, invierten las sílabas, etc.
Al iniciar
el proceso de escritura aparece normalmente la escritura en
espejo, uniones de palabras, separaciones, omisiones de letras,
repetición de sílabas etc.
Además,
presentan las siguientes características:
• La
alternancia entre días "buenos" y "malos" se hace más notoria.
•
Dificultades para seguir instrucciones (piden constantemente que
se las repitan).
• Persisten
las dificultades para retener series (días de la semana,
estaciones, abecedario, meses del año...).
• Confusión
con el vocabulario que tiene que ver con la orientación espacial
(derecha, izquierda, arriba, abajo...) y temporal (ayer, hoy,
mañana,...).
•
Problemas para ponerse las prendas de delante para atrás y los
zapatos en los pies correspondientes.
•
Dificultades para atarse los zapatos.
•
Dificultades para aprender a leer el reloj.
•
Dificultades en la utilización del dinero.
•
Problemas para seguir pautas rítmicas.
•
Dificultades con el vocabulario matemático (restar, llevar,
adición, substracción, decena, añadir, quitar,...).
•
Escritura en espejo de números.
•
Inversión al leer y/o escribir números (por ejemplo 15 en lugar
de 51 ).
• Confusión
con el orden en que deben realizar las operaciones matemáticas.
• Problemas
para contar hacia delante y hacia atrás, en especial cuando se
pasa de una decena a otra.
•
Dificultades para hacer seriaciones alternando los números de 2
en 2, de 3 en 3, etc. Las dificultades aumentan cuando la
seriación es en orden inverso.
•
Utilización de estrategias para realizar operaciones de
matemáticas sencillas: dedos, marcas en el papel, etc.).
•
Dificultad para comprender los problemas matemáticos.
• Lentitud
para hacer las tareas escritas y operaciones simples.
•
Dificultades con la “memoria a corto plazo" (copiar del
encerado, copiar del libro,...).
•
Dificultades para poner atención. A menudo se les acusa de estar
ausentes, de soñar despiertos, de no concentrarse.
•
Gran dificultad en el aprendizaje de lenguas extranjeras.
Debido a todas estas dificultades los alumnos con trastornos de
dislexia necesitan que se tomen unas medidas en el aula y en la
evaluación que les permitan alcanzar los objetivos deseados.
De la aplicación de estas medidas dependerá que este alumnado
pueda continuar su andadura por sus estudios y se evitará la
aparición de trastornos asociados como: problemas de
frustración, baja autoestima, fobia escolar, ansiedad,
trastornos de conducta, desadaptación y depresión.
En Educación
Secundaria
Da la impresión de que
la dislexia es una dificultad que afecta únicamente a la
educación primaria y que se supera al llegar a secundaria,
cuando seguramente es en esta etapa donde resulta más dura de
afrontar. El hecho de superar algunos de los síntomas de las
etapas anteriores, que son los más conocidos, lleva a los
profesores a dudar que el alumno/a sea disléxico/a, que más bien
es vago, que trabaja poco, que es lento, es incapaz de aprender
un texto al pie de la letra y falla en las definiciones.
A veces se rebelan o se hacen
los graciosos y otras se aíslan y tienen dificultades para hacer
amigos. Buscan la autoestima en aspectos ajenos a los estudios:
si son creativos reaccionan con buenas salidas a los ataques
verbales, lo que les crea problemas con los compañeros y los
profesores, al tiempo que confirma la apreciación de que son
espabilados y si no aprueban es porque no estudian ni trabajan.
También son despistados y desorganizados. No recuerdan que
tienen examen o que entregar un ejercicio, y cuando lo hacen lo
olvidan en casa.
Llegada esta etapa nos
encontramos con que hay muchos disléxicos no diagnosticados.
Puede haber en cada aula 2 ó 3 alumnos “vagos” y “despistados”
que fácilmente podrían ser disléxicos/as no diagnosticados/as y
a los que nadie presta atención porque, además, pueden ser
respondones y rebeldes.
Así podemos resaltar en esta
etapa los siguientes rasgos, además de lo ya señalado:
·
Escritura
descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible.
·
Inconsistencias
gramaticales, a veces permanencia de las omisiones, alteraciones
y adiciones de la etapa anterior
·
Dificultad para planificar y redactar relatos y
composiciones escritas en general.
· Gran
dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
·
Baja comprensión lectora.
· Baja
autoestima.
· Aversión
a la lectura y a la escritura.
CAUCE A SEGUIR
PARA ESTABLECER EL DIAGNÓSTICO
Si el profesor/ora en el aula tiene indicios de que se puede
encontrar ante un posible caso de dislexia lo tratará con el
orientador/ora del centro, y éste, si lo considera necesario y
de acuerdo con los padres, solicitará la intervención del Equipo
de Orientación Específico.