A
la Administración
Tenemos una ley reciente (la Ley Orgánica de Educación, LOE) en
la que por primera vez se contempla al alumnado con
“dificultades específicas de aprendizaje”. Esta ley debe ser
desarrollada por la Comunidad Autónoma y pedimos a los poderes
públicos que lleven a cabo una verdadera campaña de
sensibilización y que se arbitren mecanismos como la puesta en
marcha de protocolos de detección y de actuación en todos los
centros educativos para buscar soluciones a todos los niños/as
que en demasiadas ocasiones fueron catalogados como hiperactivos
o como vagos, inmaduros o malos estudiantes, cuando quien está
fracasando en demasiadas ocasiones es el propio sistema
educativo y no ellos.
Se deberán poner en marcha políticas que aborden
las medidas necesarias para:
- Propiciar el
diagnóstico lo antes posible.
- Desarrollar y
aplicar métodos apropiados que permitan darles la oportunidad de
aprender con unas herramientas adecuadas a su problema.
- Dotar a los
centros de suficiente profesorado y personal especializado.
- Formar de
manera adecuada y específica al profesorado.
- Dotar de las
ayudas económicas que permitan el acceso a los tratamientos
existentes sin gasto adicional para las familias.
- Dotar a los
centros de material audiovisual o técnico para mejorar el
aprendizaje de todos y que repercutirá de forma muy positiva en
los niños con dificultades de aprendizaje.
A la escuela
-
Darle atención individualizada siempre que sea posible,
haciéndole saber que puede preguntar sobre lo que no entiende.
Se siente inseguro/a y preocupado/a por las reacciones del
profesor/a.
- Evaluar los progresos en comparación con él mismo, con su
nivel inicial, no con el nivel de los demás en sus áreas
deficitarias.
- Tener en cuenta que requiere más práctica que un estudiante no
disléxico/a para dominar una técnica nueva.
- Darle más tiempo para organizar sus pensamientos, para
terminar sus trabajos.
- Tener presente su rendimiento inconstante.
- Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su
escritura, haciéndole notar aquellos sobre los que se está
trabajando en cada momento.
- Darle la oportunidad de hacer exámenes orales, evitando las
dificultades que le suponen su mala lectura, escritura y
capacidad organizativa.
- Tener en cuenta que le llevará mucho más tiempo hacer las
tareas para casa que a los demás niños del aula y que se cansa
más porque todo el trabajo le supone más esfuerzo.
- Facilitarle el aprendizaje utilizando los recursos disponibles
(usar tablas de datos, calculadora, magnetófonos...).
- Reforzar positivamente su trabajo siempre que sea posible, sin
dejar de señalar aquello en lo que necesita mejorar y está a su
alcance. Es fundamental entender la necesidad que tiene el niño
de que se desarrolle su autoestima.
- Considerar especialmente la importancia de llevar a cabo una
labor interdisciplinar, donde haya un contacto permanente entre
las familias y los profesionales que intervienen en el proceso
educativo de los niños y niñas.
- En la ESO, la evaluación tiene carácter formativo y orientador
que permite detectar las dificultades en el momento en que se
producen, para adoptar inmediatamente las medidas de refuerzo.
A la familia
-
Hacerle saber que entendemos la naturaleza de sus
problemas, lo que llevará consigo darle explicaciones sobre las
dificultades que supone la dislexia. Esto requiere una dosis muy
alta de paciencia pero es importante que se comprenda.
- Apoyarlo/a emocional y socialmente.
- Transmitirle la certeza de que no es tonto/a,
vago/a ni inútil; que seguramente tuvo que esforzarse mucho más
en el trabajo para alcanzar su nivel actual de lectura y
escritura.
- Intentar evitar que nuestra ansiedad aumente
sus problemas.
- Tener en cuenta las dificultades prácticas
asociadas a la dislexia: confusión con las horas del día,
equivocaciones respecto al lugar en el que se colocan las cosas,
tendencia al desorden, distracción, torpeza en ocasiones...
- Potenciar su autoestima a todos los niveles.
Por último, incidir en la
especial importancia de la interconexión que debe existir entre
todos los implicados en el proceso educativo de estos alumnos y
alumnas. Ser todos conscientes de la importancia del papel de
cada uno (profesores/as, especialistas, padres y madres...) para
llevar a cabo el cometido de sacar adelante a estos niños, tan
injustamente tratados en la mayoría de los casos; haciendo que
este trastorno, que tanta angustia y sufrimiento causa en estos
niños y en sus familias, se pueda afrontar entre todos porque
ellos y ellas son muy capaces.